

Para muchos Flickr es una molesta mosca cojonera que no hace más que complicar la vida a muchos fotógrafos, otros sin embargo se han dado a conocer gracias a esta herramienta y se aprovechan de las múltiples ventajas que esta tiene. Este último es el caso de la fotógrafa islandesa de nombre impronunciable, Rebekka Guðleifsdóttir. Fotógrafa autodidacta donde las haya, se dio a conocer en el Flickr gracias a sus impresionantes fotografías, es una, sino la más conocida fotógrafa de dicho portal. Sus fotos han sido vistas más de 15.000 veces, con fotos que han sido seleccionadas más de 10.000 veces a favoritas.
A parte de este mundo raro que es el Flickr y el cual me resisto a conocer, hablaríamos de unas fotos que respiran un aire mágico y melancólico, quizá también debido a muchos de esos escenarios que desde este punto del planeta nos resultan algo raros. Utiliza el color a su antojo para conducirnos a una serie de sensaciones que parecían ya olvidadas.
Sus fotografías más interesantes son sus autoretratos en los que ella juega consigo misma llegándose a multiplicar “por arte de photoshop”.
Otras muy interesantes son las de paisajes, las de animales y otra llamadas juguetes. Podría enrollarme más, pero os sugiero que os paséis por su web y no tardéis tanto en conocer a esta asombrosa fotógrafa como he hecho yo, aquí tenéis su web:


Otra vez la misma sensación de miedo, otra vez la misma sensación de enfrentarme a los reproches de mi alma, otra vez aguantar todos aquellos fantasmas. El camino acaba, otra vez, y está vez no hay más sendas que elegir. Sé que no está todo el pescado vendido, que aun seguiré vinculado a la ciudad que me presentó a la encarnación del amor, la ciudad que me enseño a sentir, la misma que me enseñó a echar de menos a los míos… Como decía, sé que volveré. Irremediablemente algo de Valencia corre por mis venas, y no, no es horchata precisamente. A falta de una semana que acabe todo, o al menos casi todo, veo que el final ha llegado. Valencia para mí, es el proyecto empezado que nunca continué, es mi miedo a cazar luces, mi sentimiento de ser alguien muy, muy pequeño.