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jueves, 31 de diciembre de 2009

Diario de mi vida

El masoquismo es la única religión en la que creo, esto explica porque en fechas tan sagradas como las que nos encontramos, no pueda evitar mirar viejas fotos que me arañan el corazón. Creo que soy mejor persona cuando estoy melancólico, quizá, como Obelix, yo me caí de pequeño en una marmita de viejos recuerdos, que todavía no había tenido.
Diario de mi vida es uno de eso buenos recuerdos, tiempos no muy lejanos, que a juzgar por mi entrada anterior en el blog, aun no he superado. A parte de un buen recuerdo, Diario de mi vida es un trabajo que nos mandó uno de los profesores de EASD de Valencia, un buen trabajo para reflexionar un día como hoy, en el que mañana será otro año, otra década, y yo... como la mayoría de mi generación seguimos dando tumbos pensando qué será de nosotros. Me tendré que dar prisa para cumplir mi proposito de ganar en el 2018 el premio nacional de fotografía.
En el 2010 os prometo dar caña.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Segundo, puerta tres

Seguramente estas no sean mis mejores fotos, de hecho no sé si tengo mejores fotos, seguramente a la gente le parezcan vulgares imagenes, y de hecho, estarán en lo cierto.
La magia de la fotografía reside en esa lucha constante que mantiene con el tiempo, la fotografía consigue que por un momento olvidemos que el tiempo pasa más deprisa de lo que creemos, y nos transporta a tiempos pasados, en los que generalmente fuimos felices, (no creo que muchos tengan fotografías del entierro de familiares y sucesos traumáticos), pero eso son otros menesteres.
Hace medio año volví con el rabo entre las piernas a Alicante, a veces hay que traicionar al corazón y seguir lo que la cabeza, y en mi caso, la tarjeta de crédito, te guíe. Como dije, hace medio año que volví de Valencia, y parece que fuera hace una eternidad. Allí pasé de ser un niño a un hombre, aprendí a convivir, le di alimento a mi coco, falto de motivaciones hasta ese momento, encontré a la otra mitad de esta naranja partida, dónde sino encontrar a mi otra mitad que en Valencia, tierra huertana donde las haya, aprendí a creer que los sueños pueden hacerse realidad, y también aprendí, aunque esto último fue lo que menos me gustó, que para crecer hay que rechazar muchas cosas y personas que quisiéramos tener para siempre.
Hace seis meses volví a Alicante, hace unas semanas pasé un fin de semana en Valencia, hace diez minutos estaba viendo fotos de aquel piso, de esa suma, nace esta entrada.

jueves, 23 de julio de 2009

Menú de verano

Las autoridades sanitarias recomiendan que con estas temperaturas lo mejor que se puede hacer es no hacer esfuerzos en horas de Sol, ir por la sombra, hidratarse y tener una buena alimentación.
Habrá que hacerles caso y tomar ejemplo como mi amigo el gato del Jardín Botánico de Valencia.
Por cierto, todo aquel interesado en adoptar algún gato del Botanic, puede, simplemente se tiene que meter en la página web que pongo a continuación y ahí lo explican todo.

http://www.jardibotanic.org/culturaicomunicacio.php?t=publi&id=41

sábado, 31 de enero de 2009

Avenida del puerto (Camins del Grau)

Nunca en mi vida he visto una ciudad que creciera tan deprisa, Valencia está sobrealimentada, cuando era aun pequeña le dieron demasiado de mamar y ahora pasa lo que pasa. El ruido de una obra me alerta sobre su inmediato futuro, el derrumbe de unas casas en el Cabanyal me indica lo que mis ojos no quieren ver. El otro día vi en la televisión los nuevos proyectos que a ésta le deparan, decían que con la American´s Cup, la Fórmula 1 y no se cuantas más tonterias, "iban a acercar Valencia, al resto del mundo".
Dudo que el resto del mundo quiera ver más clones del resto de ciudades, porque esta ciudad tiene su propia identidad y renegar de ella es un error, tiene muchas cosas bonitas, y otras tantas feas, pero por ese mismo motivo, se hace mucho más interesante.
Desconozco si hay afueras en esta ciudad, ya hace unos cuantos años que se a engullido pueblos de alrededor, es increíble la codicia de quienes la manejan a su antojo. Porque al fin y al cabo ella es buena, y de tan buena, tonta, y se deja llevar por quienes le prometen lo mejor, promesas falsas claro está, políticos que sólo quieren tener llenas sus barrigas y sus carteras de Luis Buiton.
Valencia a veces recuerda tiempos en la que era mucho más joven que ahora, recuerda campos de naranjos, huertas, barracas y gente noble y humilde, recuerda citas de Blasco Ibañez, y azules de Sorolla, recuerda caminos empedrados que llevaban al mar, caminos muy distintos a los que ahora vemos, asfaltados con los sueños de quienes duermen en ella.

miércoles, 14 de enero de 2009

Yoana



Podría decir mil cosas de Yoana y me quedaría corto, como resumen una frase suya que me dijo cuando apenas hacía un par de días que nos acababamos de conocer; "perdona no te creas que me rio porque lo que acabas de contar sea gracioso, ni porque seas simpático y me haces reír, simplemente me dan estos cambios de humor cuando tomo sobredosis de azúcar".