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lunes, 3 de enero de 2011

Siempre nos quedará París

El piano de Dooley Wilson nunca tocó una balada tan triste, todos sabíamos que era la última vez que Sam volvería a escuchar esa celebre frase salir de los labios humeantes de Bogart, pero esta vez sí, Sam la tocó por última vez.
Nadie pidió al caprichoso futuro que pintara nuestra retina de color y modernidad, nadie le pidió que se tragara el deseo de los que tanto han hecho por encender las luces de candilejas de nuestros sueños, nadie le pidió que diera cuerda al reloj voraz que todo se lo lleva, por un puñado de dolares.
Sin duda hoy ha muerto parte de mí, cuando salga a la calle, tendré esa extraña sensación de no saber muy bien a dónde ir, andaré sin rumbo hacía el ocaso, como el forajido al final de la película, intentando no tropezar con los títulos de crédito.
Hoy, desde el cielo llora Ingrid Bergman, Sergio Leone, Lee Van Cleef, Marlon Brando, Lopez Vazquez, Tony Curtis, Cary Grant, Audrey Hepbourn, John Wayne, Paul Newman... etc, etc. (Y por supuesto el bueno de Humphrey).
Gracias a Dios las buenas películas nunca mueren en el olvido y de hecho con el tiempo son mejores, como actor de reparto que fui, nunca olvidaré el gran papel que jugaron los actores principales de aquella película que fue el Videoclub Bogart, nunca las historias de humor absurdo que allí sucedieron, tampoco las de amor, que por haberlas las hubo, también y lamentablemente nunca olvidaré la última historia dramática que fue cuando escuché cerrar por última vez la persiana que tantas veces había visto abrir.
Mañana el Videoclub Bogart pasará a ser una tienda de regalos, seguramente con el tiempo acabará siendo un bazar chino o una frutería india, para algunos siempre será nuestro punto de reunión y nuestro consejo de sabios que nos ha visto crecer en los últimos doce años... en fin, siempre nos quedará París.

sábado, 26 de junio de 2010

Blow-up

Debo decir que he esperado varias semanas para publicar este comentario y que pensaba lo que iba a poner y no tenía ni la más mínima idea. A veces mi sinceridad me deja a la altura del betún, pero lo cierto, es que me encantaría decir que Blow-up me ha encantado, que ha estado a la altura de obra maestra como la califican.
Una profesora mía de la EASD de Valencia, me dijo que era de mala educación decir que no me gustaba una obra por no haberla entendido, y eso mismo es lo que me ha pasado, no he entendido muy bien la película, o quizá no haya que entenderla.
Me he quedado mucho más tranquilo cuando he leído críticas en Internet mucho menos consideradas que la mía, (mal de muchos, consuelo de tontos), yo debo decir, que estoy contento de haberla visto, considero que todo fotógrafo debe verla, aunque en ocasiones se haga un tanto tediosa. Yo he disfrutado con el film en ocasiones intermitentes, y es que, a cualquier amante de la fotografía se le haría la boca agua viendo el estudio y el equipo del protagonista, no obstante, esta interesante ver como trabaja el susodicho.
Bueno, que después de todo, no está tan mal, eso sí, no recomendada durante la hora de la siesta.