Paremos a pensar un rato, yo el otro día lo hice, sí, de vez en cuando lo hago; me encontraba en la playa por la noche viendo los fuegos artificiales que se hacen en Alicante después de hogueras. Me llamó especialmente la atención, la cantidad de gente que estaba prestando más atención a sus móviles y cámaras de fotos que al espectáculo pirotécnico, me fijé que la playa del Postiguet era un manto de luces de las pantallas LCD. Resulta curioso, la verdad, vivimos una época en la que la fotografía y el vídeo se ha popularizado tanto, que ha perdido todo valor, resulta tan barato captar ciertos momentos de la vida, que no dudamos ni un momento en sacar a relucir nuestro móvil de 8megapixeles o nuestra nueva cámara reflex. Nos hemos convertido en un contenedor de basura de imágenes, no importa que formato, si foto o vídeo, el caso que ahora todo vale, lo grabamos todo, lo fotografiamos todo, absolutamente todo, nos hemos convertido en aquellos japoneses incomprendidos que hace no tanto tiempo nos llamaban la atención, ellos tan puestos, con su arsenal de cámaras, de alguna manera, nos hemos vuelto menos selectivos, y creo que con esa perdida de selectividad estamos perdiendo peso en nuestra obra final. Recuerdo las fotos de cuando era niño, o las de la juventud de mis padres, son fotos en las que una sola foto, o tal vez un par, pero nunca más de tres, contaba una historia, o un viaje, ahora volvemos a casa después de nuestras vacaciones, con cientos de fotos y decenas de vídeos, fotos y videos que van directos al disco duro de nuestro ordenador. En el mejor de los casos algunas de esas fotos irán a parar a cualquiera de los portales de fotos de Internet, tales como Flickr, también las colgaremos en Facebook, para que todo el mundo vea dónde hemos estado y lo buenos fotógrafos que somos gracias a nuestra nueva cámara, eso en el mejor de los casos. Puede que no corran tanta fortuna y acaben muriendo en el disco duro, literalmente y que pasemos una semana lamentandonos porque hemos perdido aquellas fotos de Londres, Paris o Cuenca, sin haber tenido la precaución de haber hecho una miserable copia de seguridad.
Quiero dejar constancia que no estoy en contra de la popularización de la fotografía, ni mucho menos. Creo que estamos viviendo una revolución fotográfica gracias a la asequibilidad de las cámaras digitales equivalente a la que se vivió cuando George Eastman en 1888 sacó al mercado la primera Kodak 100 vista, y creo que esa popularización es muy buena, siempre he dicho que siempre se aprende de cualquiera, desde el fotógrafo más respetado hasta de la visión inocente que pueda tener un niño al cojer su primera cámara de fotos, y pulsar el botón sin saber muy bien lo que está haciendo. Pero lo que no me gusta tanto es ese pensamiento que se tiene ahora de que hay que grabarlo todo, a veces una foto puede simplificar diez tediosos minutos de vídeo, o incluso una noche entera de fotos interminables, simplemente hay que agudizar la vista y captar ese momento decisivo.
Yo sé, que no soy nadie para dar ese tipo de consejos, incluso muchas veces acabo haciendo lo contrario de lo que predico, pero sinceramente, creo que no merece la pena ir a los fuegos del Postiguet, como podría ser cualquier otro acto, estar con la gente a la que quieres, y pasarte el espectaculo entero, pegado a la pantalla de tu móvil/cámara, sin valorar ese momento único que nunca más se va a volver a repetir, por mucho que lo tengamos grabado en vídeo.
Quiero dejar constancia que no estoy en contra de la popularización de la fotografía, ni mucho menos. Creo que estamos viviendo una revolución fotográfica gracias a la asequibilidad de las cámaras digitales equivalente a la que se vivió cuando George Eastman en 1888 sacó al mercado la primera Kodak 100 vista, y creo que esa popularización es muy buena, siempre he dicho que siempre se aprende de cualquiera, desde el fotógrafo más respetado hasta de la visión inocente que pueda tener un niño al cojer su primera cámara de fotos, y pulsar el botón sin saber muy bien lo que está haciendo. Pero lo que no me gusta tanto es ese pensamiento que se tiene ahora de que hay que grabarlo todo, a veces una foto puede simplificar diez tediosos minutos de vídeo, o incluso una noche entera de fotos interminables, simplemente hay que agudizar la vista y captar ese momento decisivo.
Yo sé, que no soy nadie para dar ese tipo de consejos, incluso muchas veces acabo haciendo lo contrario de lo que predico, pero sinceramente, creo que no merece la pena ir a los fuegos del Postiguet, como podría ser cualquier otro acto, estar con la gente a la que quieres, y pasarte el espectaculo entero, pegado a la pantalla de tu móvil/cámara, sin valorar ese momento único que nunca más se va a volver a repetir, por mucho que lo tengamos grabado en vídeo.
Aquí os dejo un vídeo que he encontrado en el Youtube, he pillado uno al azar, para comprobar si alguien tiene el valor para verlo entero o si soy yo el único que piensa que estos vídeos se hacen insoportables.






