Seguramente estas no sean mis mejores fotos, de hecho no sé si tengo mejores fotos, seguramente a la gente le parezcan vulgares imagenes, y de hecho, estarán en lo cierto.La magia de la fotografía reside en esa lucha constante que mantiene con el tiempo, la fotografía consigue que por un momento olvidemos que el tiempo pasa más deprisa de lo que creemos, y nos transporta a tiempos pasados, en los que generalmente fuimos felices, (no creo que muchos tengan fotografías del entierro de familiares y sucesos traumáticos), pero eso son otros menesteres.
Hace medio año volví con el rabo entre las piernas a Alicante, a veces hay que traicionar al corazón y seguir lo que la cabeza, y en mi caso, la tarjeta de crédito, te guíe. Como dije, hace medio año que volví de Valencia, y parece que fuera hace una eternidad. Allí pasé de ser un niño a un hombre, aprendí a convivir, le di alimento a mi coco, falto de motivaciones hasta ese momento, encontré a la otra mitad de esta naranja partida, dónde sino encontrar a mi otra mitad que en Valencia, tierra huertana donde las haya, aprendí a creer que los sueños pueden hacerse realidad, y también aprendí, aunque esto último fue lo que menos me gustó, que para crecer hay que rechazar muchas cosas y personas que quisiéramos tener para siempre.
Hace seis meses volví a Alicante, hace unas semanas pasé un fin de semana en Valencia, hace diez minutos estaba viendo fotos de aquel piso, de esa suma, nace esta entrada.













Bueno, la noticia no es nueva, de hecho nos sorprendió la semana pasada en la cabecera de casi todos los noticieros. La fotógrafa inglesa Corinne Day ha puesto a la venta unas instantáneas no publicadas de la modelo Kate Moss, que la fotógrafa le hizo a esta cuando tenía tan sólo quince años. De hecho, Corinne, entre otras muchas cosas es conocida por haber descubierto a la celebre modelo inglesa.






Otra vez la misma sensación de miedo, otra vez la misma sensación de enfrentarme a los reproches de mi alma, otra vez aguantar todos aquellos fantasmas. El camino acaba, otra vez, y está vez no hay más sendas que elegir. Sé que no está todo el pescado vendido, que aun seguiré vinculado a la ciudad que me presentó a la encarnación del amor, la ciudad que me enseño a sentir, la misma que me enseñó a echar de menos a los míos… Como decía, sé que volveré. Irremediablemente algo de Valencia corre por mis venas, y no, no es horchata precisamente. A falta de una semana que acabe todo, o al menos casi todo, veo que el final ha llegado. Valencia para mí, es el proyecto empezado que nunca continué, es mi miedo a cazar luces, mi sentimiento de ser alguien muy, muy pequeño.










En este blog puede colaborar todo el que quiera, como ejemplo el de una buena amiga mía que aun no he tenido el placer de conocer, que me habló de este fotógrafo, muchos considerareis un insulto mi ignorancia, pero rectificar es de sabios, y informarme sobre él y ojear su obra, allá va esta entrada.