Todos queremos cumplir nuestros sueños, algunos deseamos desafiar al destino y convertirnos en aquello que ansiamos ser, cueste el precio que cueste. El precio de esta naranja fueron tres euros y una cámara de usar y tirar caducada desde el 2006.Creo que tras otra cámara desechable fallida, he perdido la esperanza en este tipo de cámaras caducadas, mi Canon 40D se ríe de mí cada vez que vuelvo del laboratorio, con semejante cara de panoli.
Por cierto, esta es de las pocas fotos medianamente aceptables de toda la cámara, y es que... para algunas si pesan los años.
El título de esta entrada ya es en sí una historia...
ResponderEliminarBss