
Posada sobre la silla que traje de un viejo desván, escucha mis confesiones, confesiones que no son más que el sonido del obturador de mi cámara, no podía ser otra, ella, el antídoto a mis días de desidia y melancolía.
Las tardes de primavera empiezan a cobrarse el tiempo perdido, el invierno nos quiere abandonar y da paso a escenas de libros de poesias, caballerias y toda lirica que se precie, el final de las nieves que no vinieron da paso a los canticos de los pajaros, gorriones, mirlos, vencejos... todos ellos celebran que la primavera ya está aquí.
El tiempo es un elemento extraño, cuando no lo tenemos lo añoramos, cuando lo tenemos lo malgastamos, no sabemos administrarlo, lo utilizamos en cosas banales, sin sentido, superfluas... Pensamos que hemos invertido todo el tiempo en la gente a la que queremos, pero en verdad solo ha sido una fracción de segundo, hay que aprovechar mejor el tiempo que tenemos, y no necesariamente en nuestro propio beneficio sino en beneficiar también a los demás, porque el tiempo que nos sobra hoy es el que nos faltará mañana.
Paseando por la calles de Granada el día uno de Enero me encuentro con la siguiente estampa, un hombre sin rumbo, sin destino, sin mas intención que estarse sentado ahí, sin más, luchando por vivir, por llevarse algo a la boca, por respirar... Eran las diez de la mañana, la ciudad vivía su particular resaca, para este hombre, huerfano de la sociedad, ese día era un día mas, para él no existía la nochevieja, ni mucho menos la navidad, volví a pasar a las 8 de la tarde y estaba en el mismo sitio esperando quien sabe que... él si que puede desear un"año nuevo, y una vida nueva"
A veces quisiera ser libre como tú, para volar por extensos maizales, hacer cola en las flores del jardín del edén, volar alto sin importarme lo grande que pueda ser la caída, volar, volar alto, tan alto que la ciudad parezca solo un punto, algo tan pequeño como un botón, algo parecido a una canica. Comprobar si la teoría del Caos es cierta, y un aleteo puede provocar un tornado. Pero sobretodo a veces quisiera ser mariposa para acabar en las redes de tu cazamariposas y vivir eternamente en tu colección particular, sobre la cómoda de tu cuarto.
Sucedió en Otoño del 2003, luces de Septiembre se abalanzaban sobre nosotros, la universidad parecía el lugar mas bello del mundo. Un joven cuya apariencia casi no reconozco cuando veo su foto de carné, perseguía su sueño, le costó tiempo, y de hecho aun corre detrás de él, pero cada vez esta más cerca. Tardes de autobuses interminables, proyecciones en una sala escondida bajo un lago artificial, discusiones con Javier, "dale más tiempo, la foto esta muy clara" decía... Cada vez que cierro los ojos y empiezo a recordar aquellos tiempos me parece estar oliendo a fijador, revelador, paro.... ummm divinos perfumes. Cierro este mensaje dándole un fuerte saludo a todos los escritores de luces, estén donde estén.
Hay veces que todo es confuso, a veces buscamos un camino por el que marchar, pero todos parecen llegar al mismo sitio, dejamos que factores como la suerte, el destino o incluso Dios (para los más creyentes) nos guie, pero lo cierto es que estamos solos en el mundo. Nada ni nadie te podrá guiar en tus decisiones, nadie excepto tú mismo, cuando todo se vuelve gris, piensa en esto "lo que no nos mata, nos hace mas fuertes" Friedrich Nietzsche.